Encuentro de hombrecitos

En 1982, un grupo de cineastas, comunicadores sociales y audiovisuales en el Perú fundaron el Grupo Chaski, un colectivo que concebía el cine como una herramienta de transformación social. El nombre del grupo tomaría gran renombre en el transcurso de la década, por la realización de cintas con gran contenido social que reflejaban esos años duros para la sociedad peruana.
Era la década de migración de la provincia a la capital a causa del terrorismo; del inevitable crecimiento de un cinturón de miseria alrededor de Lima; de los años de la inflación económica bajo el primer mandato del presidente Alan García; del apogeo de Sendero Luminoso.
Bajo la dirección de Alejandro Legaspi, el grupo Chaski produce en 1987 el cortometraje documental “Encuentro de hombrecitos”, con la historia de “el Negro” y “el Gringo”, dos niños de 11 y 10 años que habitan en uno de los tantos barrios pobres y marginados de la capital peruana y que todos lo días acuden a trabajar al mercado mayorista de frutas de Lima.
A pesar de vivir en el mismo barrio y trabajar en el mismo lugar, “el Negro” y “el Gringo” no se conocen y vemos sus historias que viajan paralelas a través de la cinta. La reflexión de la vida, de la necesidad del trabajo para ayudar a la familia, del duro presente y el esperanzador futuro, son contadas con una belleza y madurez por ambos niños, quienes asumen, sin quererlo ni pensarlo, el papel de hombres de familia.
Es una cinta bellísima, cuya principal virtud es no hacer una apología de la pobreza, sino una reivindicación de dos personajes, que ante la adversidad del día a día, nos muestran que la vida es dura, pero esperanzadora.
20 años después, el director Alejandro Legaspi vuelve sobre sus pasos para conocer qué fue de ese par chiquillos con el pasar de los años.
“Sueños lejanos” es el documental que Alejandro realiza en 2007, encontrándonos de nuevo con “el Gringo” y “el Negro”, para conocer cuál fue el destino de ese par de hombrecitos que trabajaban en el mercado mayorista de frutas de Lima. Respetando el encuadre de la entrevista que les realizara a los entonces niños 20 años antes, los ahora treintañeros nos cuentan dónde fueron a parara sus sueños, qué lograron, qué dejaron inconcluso, en qué se han convertido ese par de hombrecitos con el paso de los años. En el cortometraje del 87 ya notábamos las diferencias de uno a otro, cosa que con el paso de los años se acentuaría, hasta convertirse cada uno en la antítesis del otro. Aún así, la chispa y la sencillez que los caracterizaba sigue intacta, uno los ve y puede reconocer al niño que eran.
Legaspi vuelve sobre sus pasos no sólo para contar los últimos 20 años de historia de sus personajes, sino que aprovecha para contar los últimos 20 años de un país golpeado por el terrorismo y la crisis política, por Sendero Luminoso y por Fujimori, de esa manera es que uno puede comprender el contexto que les toca vivir a “el Negro” y a “el Gringo”, un país, que como México, se sume en una desigualdad agobiante al tiempo que sueña con ingresar al primer mundo mediante una política de mercado y competencia.
Al inicio de “Sueños lejanos”, Legaspi confiesa que a los largo de esos 20 años no ha podido olvidar y preguntarse constantemente qué sucedió con aquel par de chiquillos que trabajaban como cargadores en el mercado de frutas.
El reencuentro, independientemente del resultado del documental, es valioso tanto para el realizador como para el espectador del corto original, ambos cerramos un circulo.
Un ejemplo muy parecido del reencuentro con los personajes 20 años después también lo hace la realizadora Sarah Minter con su cinta “Nadie es inocente” y su extraordinario documental “Nadie es inocente… 20 años después”, (dicho sea de paso, ganadora del Gran Premio Zanate 2010), que merece una revisión aparte, pero que se vuelve una referencia indispensable en estos momentos.
“Encuentro de hombrecitos” es un bello retrato de una época aún vigente, de una sociedad distinta, pero aquejada por los mismo problemas. Es la historia de dos niños pertenecientes a la generación del terrorismo, esa que nació a la sombra de uno de los periodos más violentos del país andino. Con el paso del tiempo, los ahora adultos se constituyen como unos supervivientes del sistema y la violencia.
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Sueños lejanos









